Ver apartado sobre anatomía ocular.
Si la retina se desprende o se desgarra las señales visuales no pueden ser enviadas al cerebro, si se afecta la porción periférica de la retina, se afecta la visión periférica y si se afecta la mácula se altera la visión central. Cuando estos daños en la retina no son tratados pueden evolucionar a pérdida permanente de la visión.
Son rupturas en la retina
neurosensorial, y pueden llegar
a producir un desprendimiento de retina.
Son el resultado de la tracción de una parte pequeña de la retina, puede formarse en un área de debilidad de la retina.
Ocurren cuando parte de la retina neurosensorial es levantada y separada completamente del epitelio pigmentario.
Causas de desgarros y desprendimiento de la retina
Entre las causas más comunes se encuentran:
Con la edad, el vítreo tiende a hacerse más líquido, y al retraerse puede traccionar la retina y producir un desgarro o desprendimiento.
Son áreas de la retina que se adelgazan y debilitan, lo que puede facilitar que la retina se desgarre, estas degeneraciones son más frecuentes en pacientes con miopía alta (mayor a 6 dioptrías).
Algunas enfermedades de la retina, como la retinopatía diabética, o traumas oculares pueden favorecer la formación de tejido fibroso entre el vítreo y la retina, y estas bandas fibrosas traccionan la retina y la pliegan, hasta llegar a desprenderla o desgarrarla.
Los pacientes con desgarros o desprendimientos de retina no presentan dolor. Pueden notar cambios en la visión de forma súbita. Otros síntomas incluyen: visión borrosa, flotadores (manchas negras), destellos luminosos (semejante al flash de una cámara fotográfica), imágenes semejantes a telas de araña y presencia de una sombra o “cortina” que afecta el campo visual; los síntomas van a depender del tipo de lesión, su extensión y la localización en la retina. Si presenta alguno de estos síntomas debe de consultar con un oftalmólogo de forma inmediata.
Evaluación Médica
Se le harán varias preguntas sobre su problema visual, síntomas, tiempo de evolución, factores asociados al inicio del cuadro, pero además sobre otros aspectos, entre estos:
En ocasiones es necesario realizar exámenes adicionales como por ejemplo el ultrasonido, que ayuda al médico a valorar mejor algunas lesiones de la retina sobretodo cuando hay opacidad de los medios (catarata, sangrado, o inflamación) que impide la visualización de la retina.
La mayoría de los agujeros en la retina son muy pequeños, y en algunos casos pueden no requerir tratamiento. Pueden ser de varios tipos.
Ciertas áreas del vítreo se encuentran adheridas a la retina con más firmeza, cuando el vítreo se retrae, entonces puede traccionar estas áreas y desgarrar una porción de la retina formando un pequeño “colgajo” u opérculo, si este permanece unido al vítreo persiste la tracción y el desgarro se extiende.
Adicionalmente al romperse una parte de la retina pueden lesionarse también pequeños vasos sanguíneos y producirse un sangrado en el vítreo, lo cual dificulta al médico valorar el fondo del ojo.
Flotadores o manchas: causados por bandas fibrosas muy pequeñas dentro del vítreo, o en otros casos pequeñas cantidades de sangre en el vítreo.
Destellos o rayos de luz: Se producen cuando el vítreo tracciona la retina neurosensorial, lo cual estimula la retina y hace que se envíen señales al cerebro que son percibidas como estas imágenes luminosas.
Un desprendimiento se da cuando una parte de la retina se separa de la pared ocular. Cualquier parte de la retina que no este adherida no podrá enviar al cerebro las señales visuales necesarias para poder interpretar las imágenes. Si el desgarro no es tratado puede hacerse más extenso y abarcar la totalidad de la retina.
Hay varios tipos de desprendimiento, estos pueden variar en tamaño, localización y severidad. Si la mácula está desprendida, o se asocia un proceso cicatricial (en casos donde ha pasado mucho tiempo entre el desprendimiento de la retina y el diagnóstico), el tratamiento y la recuperación visual son más difíciles.
Cuando se produce un desgarro en la retina hay paso de fluido que levanta la retina neurosensorial y la separa del epitelio pigmentario. Este es el tipo más común de desprendimiento.
Es causado por tejido fibroso que crece entre el vítreo y la retina. Este tejido se puede formar después de un trauma o enfermedades como la retinopatía diabética
Algunas condiciones médicas pueden producir que cierta cantidad de líquido se acumule debajo de la retina, con el tiempo este líquido puede desplazar la retina neurosensorial y desprenderla del epitelio pigmentario.
Modalidades de Tratamiento
Es utilizado en desgarros de retina. Se dirige un haz de láser hacia el interior del ojo a través de la pupila.
El láser produce una serie de cicatrices pequeñas en la retina que rodean el desgarro y lo sellan.
Es otro método también utilizado para tratar los desgarros. Se coloca anestesia, y posteriormente en la parte externa del globo ocular se coloca una sonda que congela el tejido; en la zona que corresponde al desgarro. Esta zona se pigmenta y cicatriza.
Luego de aplicar cualquiera de estos dos tratamientos, su ojo puede presentar un poco de dolor, enrojecimiento o irritación. Pero generalmente no impide que pueda realizar sus actividades normales en un período corto de tiempo. Debe evitar realizar ejercicio intenso en un lapso de al menos una semana o según lo indique su oftalmólogo. Evite frotarse el ojo, aplique todos los tratamientos indicados por su médico, y asista a todas las citas de seguimiento.
Luego de reparar el desgarro con láser o crioterapia, puede repararse el desprendimiento de retina llenando el interior del ojo con una burbuja de un gas especial. Este gas se expande y empuja la retina hacia su lugar.
Posterior a la aplicación se le colocará un parche, usted deberá mantener su cabeza en cierta posición de acuerdo a la localización del desprendimiento de retina. La burbuja de gas es reabsorbida progresivamente por el cuerpo.
Algunos tipos de desprendimientos de retina requieren de un procedimiento quirúrgico específico, que en ocasiones debe ser realizado en un centro más especializado que cuente con el equipo necesario poder realizar la cirugía.
Un bucle escleral es una banda de silicón que se coloca rodeando parte o la totalidad del globo ocular.
Esta banda se ajusta para presionar o indentar la pared ocular contra la retina y mantenerla en posición. Esta banda no es visible, pero se mantiene en el ojo después de la cirugía.
En esta cirugía se remueve la mayor parte del vítreo de la cavidad ocular, para que este no produzca más tracción sobre la retina. Posteriormente se reemplaza con fluidos especiales, gas o aceite de silicón.
Con el tiempo el gas y el líquido son reabsorbidos por el cuerpo, pero el aceite de silicón usualmente requiere ser removido meses después del procedimiento, según el caso.
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